LA MÁGIA DE LOS NÚMEROS

LA MAGÍA DE LOS NÚMEROS

(Tomado de la Revista:  Muy Interesante - Juegos No. 13)

Los números enteros han ejercido siempre una fuerte influencia sobre el espíritu humano.  Dejando atrás el proceso de su creación, el hombre se presenta como un ser racional, lleno de misteriosos elementos, independientes de la mente creadora y hasta investidos de poderes mágicos y religiosos. 

Conozcamos el significado oculto de los números:

NÚMERO 0
Tardó en ser reconocido como tal.  Determina un punto sobre una recta como el 3, el 1/2,  el -5.  Los hindúes, inventores del sistema de numeración vigente hoy en todo el mundo culto, designaban el signo 0, como el lugar vacío en la escritura de los números, siendo a su vez, remplazado por sunya, palabra que significaba la condición de vacío de un lugar, o sitio en blanco, pero no "nada". 

Los arabes, introductores del sistema en España y Sicilia durante la edad media, tradujeron la palabra sifr, la cual fue latinizada por cefiro, de donde procede cero por contracción.

NÚMERO 1
Para los pitagóricos, que formaban una secta religiosa, así como una especie de gremio de matemáticos, el 1 era lo creado por la excelencia y, por lo tanto lo existente de por sí, la mónada o principio activo, que se opone a la díada o principio pasivo.  Para el neoplatónico Plotino el 1 representa la inteligencia universal.  El 1 es susceptible de dar origen a cualquier otro número entero y, como consecuencia fraccionario, irracional, etc..

NÚMERO 2
Representaba para los pitagóricos el principio pasivo, aquello que no tiene existencia por sí mismo, lo transitorio y efímero.  Se singulariza por ser el único número primo entre los pares.

NÚMERO 3
Representó la estabilidad, los cimientos sobre los que reposan todas las cosas.  La trinidad hindú está formada por tres dioses o principios:  Brahma, el pasado, principio creador; Vichnú, el presente y principio conservador; y, finalmente, Siva, el futuro destructor.  Tal es la Trimurti o trinidad de los hindúes, que era representado por un ser de tres cabezas, la de brahama por una luenga barba, tal vez para sugerir la vejez o pasado; la de Vichnú, se presentó risueña, atrayente y juvenil, y por fin, la de Siva, el destructor, de expresión bárbara y feroz.

Pitágoras que procedía de Samos y había viajado por Oriente antes de establecerse en la Magna Grecia, popularizó en Occidente el prestigio místico del número 3.  Así como los hindúes, él también creeía en la transmigración.

NÚMERO 4
Los pitagóricos veían en el número 4, la primera causa, autoengendrada o autógena, el Dios uno y cuádruple - no uno y trino-, el Tetractis o Cuadrinidad, combinación de:

  1. el éter, principio activo y masculino, llamado también mónada;
  2. la materia, principio femenino o pasivo, denominado díada, formado de tierra y agua (algo así como el caos);
  3. el tiempo, compuesto de pasado, presente y porvenir, y por ello denominado tríada;
  4. la causa universal, principio que todo lo envuelve, todo lo abarca y le impone un destino inexorable.
También parece que representaba para ellos los cuatro elementos:  fuego, agua, tierra y aire.  Los discípulos de Pitágoras juraban por aquel "que había otorgado a sus almas el Tetractis, fuente o raíz de la naturaleza eterna.

NÚMERO 5
Se halla asociado desde la antigüedad con el polígono de cinco lados o pentágono, en especial con el estrellado, que aparece en ciertas monedas griegas y al que se le atribuye desde hace muchos siglos propiedades mágicas y místicas.  Los pitagóricos adoptaron este polígono como el emblema de una secta.

NÚMERO 6
Tiene la propiedad de ser igual a la suma de sus divisores, si se exceptúa él mismo dentro de ellos, o sea,

Divisores propios de 6:  1,  2,  3
Suma de los divisores propios:  1+2+3 = 6

San Agustín subordina en cierto modo la voluntad divina al número 6, y no al revés, pues dice:

"Seis es un número perfecto en sí mismo, y no porque Dios haya creado todas las cosas en seis días; más bien es lo contrario:  creo todas las cosas en seis días porque este número es perfecto, y lo seguirá siendo aún cuando la obra de seis días no existiese".

NÚMERO 7
Está muy lejos de ser perfecto, pues por ser un número primo, su único divisor menor que él es 1.  Sin embargo, se ha enredado en la imaginación con tal terquedad que el mismo Cicerón ha declarado:  "Muy pocas cosas hay que no constituyan el nudo del número siete".

Los siete colores del arco iris, la siete cuerdas de la lira, los siete planetas conocidos de los antiguos a los que están asociados los siete días de la semana, las siete puertas de Tebas, el tributo de siete jóvenes que los atenienses pagaban a Creta hasta que Teseo dio muerte al Minotauro, los siete pecados capitales, las siete colinas de Roma y mochos sietés más, parecen dar razón al célebre tribuno romano.

NÚMERO 8
Representaba para los pitagóricos la igualdad de todos los hombres.  Y se dice que Heliogábalo solía invitar a su mesa a 8 calvos, 8 tuertos, 8 cojos y 8 tartamudos, a los que arrojaba a las fieras terminada la comida.  De este modo, expresaba el emperador su respeto por la igualdad de los hombres y por las doctrinas pitagóricas.

NÚMERO 9
La inestabilidad de las fortunas les pareció a los pitagóricos tener mucho que ver con el número 9.  En nuestros días nos preocupa el hecho de que sea un cuadrado perfecto; que, por su unidad menor que la base del sistema de numeració usual, las operaciones con números cuyas cifras son 9 se presten a ciertas abreviaciones, y el de que todo número dividido por 9 dé el mismo resultado que la suma de los valores de sus cifras, lo cal sirve de fundamento a la llamada prueba de los nueves.

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